De los sueños al podio: el camino de Fran Garrigós
diciembre 20, 2024
Cuando hablamos de perseverancia, dedicación y pasión por el deporte, el nombre de Fran Garrigós ocupa un lugar destacado. El judoka español ha construido una trayectoria marcada por el esfuerzo y la constancia, dejando huella tanto sobre el tatami como entre quienes han seguido de cerca su camino.
Su medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024 representa uno de los grandes momentos de su carrera y la recompensa a años de trabajo, disciplina y compromiso con el judo.
DE LOS PRIMEROS PASOS AL PODIO OLÍMPICO
LOS INICIOS DE UN CAMPEÓN
Fran empezó a practicar judo con tan solo cuatro años, después de que sus padres decidieran apuntarlo. Lo que comenzó como una actividad durante su infancia no tardó en convertirse en una auténtica pasión.
Una de las primeras técnicas que aprendió a dominar fue el seoi nage, con la que comenzó a destacar en sus primeras competiciones. Desde entonces, su evolución ha estado marcada por el aprendizaje constante y el perfeccionamiento de su técnica.
MUCHO MÁS QUE JUDO
Aunque el judo ocupa una parte fundamental de su vida, Fran también encuentra tiempo para disfrutar de otras aficiones que le permiten desconectar de las exigencias del alto rendimiento.
Practicar otros deportes, ver series de acción, viajar y pasar tiempo con su familia forman parte de esos momentos fuera del tatami.
«Me encanta viajar y disfrutar de una hamburguesa o una pizza después de una semana dura de entrenamiento», cuenta.
Pequeños momentos que le permiten recuperar energía antes de volver a los entrenamientos y afrontar el siguiente reto.
¿QUÉ HAY DETRÁS DE UN CAMPEÓN?
UNA RUTINA CONSTRUIDA SOBRE LA CONSTANCIA
Los resultados de Fran son fruto de años de trabajo y una rutina de entrenamiento exigente. De lunes a viernes entrena dos veces al día, combinando sesiones de preparación física por la mañana con trabajo sobre el tatami por la tarde.
Los sábados los dedica al acondicionamiento físico, adaptando el trabajo en función del momento de la temporada y de sus objetivos competitivos.
Para mejorar aspectos fundamentales del judo como el agarre y las proyecciones, Fran recomienda ejercicios como las dominadas y la subida de cuerda, además de los randori, combates de entrenamiento que permiten poner en práctica las técnicas en situaciones reales.
Entre sus técnicas favoritas se encuentra el sode tsurikomi goshi, una proyección que ha perfeccionado a través de la repetición, el entrenamiento y la práctica constante.

LA IMPORTANCIA DE LA MENTALIDAD
Antes de enfrentarse a un rival, Fran estudia detenidamente sus combates, prestando especial atención a los judokas zurdos, como él. Analizar al oponente forma parte de su preparación, pero hay algo que considera todavía más importante: mantenerse fiel a la estrategia preparada para el combate.
«Es fundamental conocer sus puntos fuertes y débiles, pero lo más importante es seguir la estrategia que hemos preparado», explica.
También concede una gran importancia al ne-waza, el trabajo de suelo, ya que puede resultar decisivo en combates especialmente igualados.
La preparación mental ocupa igualmente un lugar fundamental en su rendimiento. Fran trabaja junto al psicólogo Pablo del Río, centrándose en aquello que puede controlar y aprendiendo a gestionar la presión asociada al resultado.
Antes de competir, su enfoque es sencillo: mantenerse en el presente, concentrarse en el momento y no adelantarse a lo que pueda ocurrir después.
LOS MOMENTOS QUE MARCARON SU CAMINO
Entre los combates que Fran recuerda de manera especial se encuentra la semifinal del Campeonato del Mundo de 2023 frente a Naohisa Takato, uno de los grandes referentes del judo internacional. Fran consiguió imponerse y alcanzar la final, protagonizando uno de los momentos más importantes de su trayectoria.
Pero el camino hasta la élite también ha estado marcado por momentos difíciles.
En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, quedó eliminado en su primer combate. Una derrota especialmente dura que llegó a hacerle cuestionarse su continuidad en el judo.
Sin embargo, aquella frustración terminó convirtiéndose en una nueva fuente de motivación para seguir trabajando y regresar con más fuerza.
MÁS ALLÁ DE LAS MEDALLAS
LECCIONES DEL TATAMI
Para Fran, el judo ha sido mucho más que un deporte: ha sido también una escuela de vida.
«La lección más importante que me ha enseñado es que, con esfuerzo, sacrificio y disciplina, puedes conseguir aquello que te propongas», afirma.
Fuera del tatami, intenta trasladar a su vida cotidiana los principios y valores que ha aprendido a través del judo, como el respeto, la disciplina y la búsqueda de la máxima eficacia en cada acción.
INSPIRANDO A LAS NUEVAS GENERACIONES
La trayectoria de Fran demuestra la importancia de trabajar con constancia y tener objetivos claros. A quienes están dando sus primeros pasos en el judo les recomienda establecer metas a corto, medio y largo plazo que les permitan avanzar progresivamente.
También reconoce que, durante sus primeros años, cometió errores, como no prestar suficiente atención al control del peso o no seguir determinados consejos técnicos. Con el tiempo, esas experiencias se han convertido en una parte fundamental de su aprendizaje y evolución como deportista.
Cuando le preguntamos qué le gustaría aportar a las próximas generaciones, Fran lo tiene claro:
«Más allá de los resultados, me gustaría contribuir a mejorar el judo en España y demostrar a las nuevas generaciones que, con trabajo y esfuerzo, puedes conseguir aquello que te propongas».
Fran también observa cómo el judo continúa evolucionando a nivel mundial. Cada vez más países consiguen competir al máximo nivel y alcanzar el podio, una muestra del crecimiento y la competitividad internacional que caracterizan actualmente a este deporte.
UN LEGADO QUE SIGUE CONSTRUYÉNDOSE
Fran Garrigós es mucho más que un medallista olímpico. Su trayectoria representa perseverancia, disciplina y capacidad de superación.
Desde sus primeros pasos en Brunete hasta conquistar el bronce olímpico en París 2024, cada etapa de su carrera ha estado marcada por nuevos retos, aprendizajes y la determinación de seguir avanzando.
Su historia demuestra que el camino de un deportista no se construye únicamente con victorias. También se construye con derrotas, dudas, sacrificios y la capacidad de volver a levantarse.

